El ciclista de montaña Adrian Andrada sabe muy bien lo que es llevar el cuerpo al límite físico y mental. En el momento en que se sube a la bici, sin importar la temperatura abrasadora ni los terrenos secos, sabe que no hay vuelta atrás. Solo seguir adelante.
El ciclista de montaña Adrian Andrada sabe muy bien lo que es llevar el cuerpo al límite físico y mental. En el momento en que se sube a la bici, sin importar la temperatura abrasadora ni los terrenos secos, sabe que no hay vuelta atrás. Solo seguir adelante.
"Ni siquiera sé por qué salgo a andar. Me hago pasar por el infierno absoluto cada vez que lo hago."
Pedaleando casi 100 millas por semana y cuestionando el dolor con cada recorrido y pedaleo hacia adelante, el trabajo duro y la perseverancia nunca se detienen.